domingo, 10 de agosto de 2014

Lo mejor de la semana / Columna // Verdades que nos contaron: Mujer, no objeto


Author: Estrella MendezEmail: estrella.mendez@agenciainformativablah.com
Info:

Y nos contaron que nacimos hombres y nacimos mujeres, nos contaron cómo deberíamos comportarnos y cuál sería nuestro rol en la vida de acuerdo a nuestro género. Nos contaron que somos diferentes y por tanto tenemos distintos derechos y obligaciones, nos contaron que esas diferencias determinan quién debe mandar y quien obedecer. Por años, las mujeres hemos sentido el yugo de todo lo que nos contaron, de lo que fue establecido para nosotras como rol, norma, comportamiento, obligaciones y con ello la violación u omisión de nuestros derechos humanos. Durante décadas el papel de la mujer se restringió al hogar; casarse, cuidar a los hijos y hacer las labores de la casa. No había otro objetivo para el género que contraer matrimonio, formar una familia y convertirse en un accesorio más del hogar. Sin embargo, la historia ha cambiado a través de los tiempos y con ella la mujer adquirió el reconocimiento de sus derechos como persona adulta, se ha posicionado poco a poco de otros espacios y ha logrado su independencia. La mujer de hoy en día ya no ve como único objetivo el matrimonio, incluso algunas se han alejado del rol tradicional buscando convertirse en profesionistas, académicas, científicas, investigadoras, entre otras. Hoy en día la mujer ha logrado grandes avances y con ello el empoderamiento del género. Sin embargo, no ha sido suficiente, pues hoy las féminas continúan siendo víctimas de violencia, de abusos, de discriminación y de cosificación. Desafortunadamente aún en la modernidad la mujer continua siendo vista como un objeto, el cual se encuentra inserto en el mercado de las carnes. Podemos hablar de matrimonios acordados, de venta de niñas y jóvenes de acuerdo a usos y costumbres de algunas comunidades, de trata de personas donde el género femenino es el más adquirido, y sí, todos estos casos nos indignan y laceran a la sociedad. Pero hasta ahí llega el problema… me temo que no, esos son los ejemplos visibles y evidentes, pero existe otro tipo de cosificación, uno que permanece invisible en nuestra sociedad debido a que los medios de comunicación y la publicidad se han encargado de normalizar la representación de la mujer en televisión, revistas, comerciales, anuncios y desfiles de moda, como un simple objeto, un pedazo de carne que quizás no se encuentra a la venta directamente, pero continúa fomentando el consumismo. Entonces me pregunto ¿qué representa la mujer para la sociedad? ¿Acaso no podemos aspirar a ser más que un bonito adorno?, lo triste es que en muchas ocasiones nosotras mismas nos cosificamos, siguiendo estereotipos y modas que aparentemente nos harán lucir hermosas, pero que error tan grave cometemos al valorarnos por nuestro físico y forma de vestir. Las épocas han cambiado, los usos y costumbres también, sin embargo la mujer continua inmersa en ese mercado de carnes, en ese mundo hecho para los hombres donde ella es un ornamento, tal vez la única diferencia es que ahora en algunos casos lo hace con “libertad”. Pero sería pertinente hacernos la pregunta qué es la libertad para nosotras ¿Reproducir modas y un deber ser? Hoy, más que nunca es la lucha de la mujer por la reivindicación de sus derechos, por su reconocimiento dentro de la sociedad y por el respeto como sujetos, no como simples objetos. Se madre, ser esposa no es denigrante, creo que es un gran labor que implica mucho esfuerzo y que yo en lo personal no me considero tan valiente como para realizarlo. Lucir bien físicamente tampoco es un pecado. Lo importante aquí es reconocer que no es la única opción para quienes evidentemente seriamos un fracaso en el campo, para quienes no aspiramos a ese rol, para quienes nos negamos a convertirnos en un trofeo, para quienes decidimos amarrarnos los ovarios y salir a luchar por un título universitario, por un puesto en una oficina, en una academia o en un laboratorio. Para quienes no aspiramos a convertirnos en un simple objeto que los hombres pueden degustar, comprar, robar o violentar. Desde niñas nos contaron muchas cosas sobre el rol de la mujer, sobre nuestro comportamiento y deber ser, pero la pregunta aquí sería ¿qué queremos ser nosotras y cómo queremos ser representadas?

0 comentarios:

Publicar un comentario