Y
nos contaron que nacimos hombres y nacimos mujeres, nos contaron cómo
deberíamos comportarnos y cuál sería nuestro rol en la vida de acuerdo a
nuestro género. Nos contaron que somos diferentes y por tanto tenemos
distintos derechos y obligaciones, nos contaron que esas diferencias
determinan quién debe mandar y quien obedecer. Por años, las mujeres
hemos sentido el yugo de todo lo que nos contaron, de lo que fue
establecido para nosotras como rol, norma, comportamiento, obligaciones y
con ello la violación u omisión de nuestros derechos humanos. Durante
décadas el papel de la mujer se restringió al hogar; casarse, cuidar a
los hijos y hacer las labores de la casa. No había otro objetivo para el
género que contraer matrimonio, formar una familia y convertirse en un
accesorio más del hogar. Sin embargo, la historia ha cambiado a través
de los tiempos y con ella la mujer adquirió el reconocimiento de sus
derechos como persona adulta, se ha posicionado poco a poco de otros
espacios y ha logrado su independencia. La mujer de hoy en día ya no ve
como único objetivo el matrimonio, incluso algunas se han alejado del
rol tradicional buscando convertirse en profesionistas, académicas,
científicas, investigadoras, entre otras. Hoy en día la mujer ha logrado
grandes avances y con ello el empoderamiento del género. Sin embargo,
no ha sido suficiente, pues hoy las féminas continúan siendo víctimas de
violencia, de abusos, de discriminación y de cosificación.
Desafortunadamente aún en la modernidad la mujer continua siendo vista
como un objeto, el cual se encuentra inserto en el mercado de las
carnes. Podemos hablar de matrimonios acordados, de venta de niñas y
jóvenes de acuerdo a usos y costumbres de algunas comunidades, de trata
de personas donde el género femenino es el más adquirido, y sí, todos
estos casos nos indignan y laceran a la sociedad. Pero hasta ahí llega
el problema… me temo que no, esos son los ejemplos visibles y evidentes,
pero existe otro tipo de cosificación, uno que permanece invisible en
nuestra sociedad debido a que los medios de comunicación y la publicidad
se han encargado de normalizar la representación de la mujer en
televisión, revistas, comerciales, anuncios y desfiles de moda, como un
simple objeto, un pedazo de carne que quizás no se encuentra a la venta
directamente, pero continúa fomentando el consumismo. Entonces me
pregunto ¿qué representa la mujer para la sociedad? ¿Acaso no podemos
aspirar a ser más que un bonito adorno?, lo triste es que en muchas
ocasiones nosotras mismas nos cosificamos, siguiendo estereotipos y
modas que aparentemente nos harán lucir hermosas, pero que error tan
grave cometemos al valorarnos por nuestro físico y forma de vestir. Las
épocas han cambiado, los usos y costumbres también, sin embargo la mujer
continua inmersa en ese mercado de carnes, en ese mundo hecho para los
hombres donde ella es un ornamento, tal vez la única diferencia es que
ahora en algunos casos lo hace con “libertad”. Pero sería pertinente
hacernos la pregunta qué es la libertad para nosotras ¿Reproducir modas y
un deber ser? Hoy, más que nunca es la lucha de la mujer por la
reivindicación de sus derechos, por su reconocimiento dentro de la
sociedad y por el respeto como sujetos, no como simples objetos. Se
madre, ser esposa no es denigrante, creo que es un gran labor que
implica mucho esfuerzo y que yo en lo personal no me considero tan
valiente como para realizarlo. Lucir bien físicamente tampoco es un
pecado. Lo importante aquí es reconocer que no es la única opción para
quienes evidentemente seriamos un fracaso en el campo, para quienes no
aspiramos a ese rol, para quienes nos negamos a convertirnos en un
trofeo, para quienes decidimos amarrarnos los ovarios y salir a luchar
por un título universitario, por un puesto en una oficina, en una
academia o en un laboratorio. Para quienes no aspiramos a convertirnos
en un simple objeto que los hombres pueden degustar, comprar, robar o
violentar. Desde niñas nos contaron muchas cosas sobre el rol de la
mujer, sobre nuestro comportamiento y deber ser, pero la pregunta aquí
sería ¿qué queremos ser nosotras y cómo queremos ser representadas?
domingo, 10 de agosto de 2014
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