¿Recuerdan
que en 1990 se dio una etapa de renacimiento en el cine mexicano?
Seguro recuerdan como se hablaba entonces del NUEVO cine mexicano, de
aquel que volvía a meter gente en el cine y que, oh sorpresa, no hablaba
de ficheras.
Nombres
como Jaime Humberto Hermosillo, Gabriel Retes, Helena Rojo, José
Alonso, Arturo Ripstein, Alfonso Arau, Guillermo del Toro, Alfonso
Cuarón y Maria Novaro mostraron que el cine mexicano no había muerto del
todo. Hubo grandes entradas de taquilla, las películas comenzaron a
venderse en otros países y la industria agarró un segundo aire.
Aire que no le duró más que media década, porque otra vez se hundió la producción de cine hecho en nuestro país.
Fue
hasta finales de 1998 y parte del 99 que la industria cinematográfica
local volvió a cargar sus pilas y se dio otro importante repunte en la
producción de películas, lo que se le dio por llamar como NUEVO NUEVO
cine mexicano. Ahora los nombres de Alejandro González Iñarritu, Carlos
Carrera, Carlos Reygadas se unieron a los sobrevivientes del primer
renacimiento del cine y otra vez hubo entradas en taquilla, pero ahora
las películas mexicanas participaban en festivales internacionales y
recibían reconocimiento en el extranjero y, ocasionalmente, ganaban
premios.
Este
nuevo agarrón de aire le duró a la industria casi los diez años y,
aunque en esta ocasión no murió del todo, la industria volvió a caer en
un bache a finales de la primera década del siglo XXI, del que apenas ha
empezado a repuntar en los pasados dos años, en lo que ahora quizá
debamos llamar el NUEVO NUEVO NUEVO cine mexicano, que va de la mano
Amat Escalante, Fernando Eimbcke, Luis Estrada y aquellos directores del
NUEVO cine mexicano que no han emigrado a los Estados Unidos para poder
hacer mejor cine.
La
industria peleó para ganar distribución nacional e internacional,
exigió a los complejos de cines del país mejores opciones de proyección y
consiguió que el gobierno federal lo subsidiara.
Y aun así, la calidad de la producción cinematográfica mexicana sigue en el estatus de garbanzos de a libra.
En mi opinión el cine mexicano tiene tres problemas; primero,
es pretencioso a morir, hace películas para festivales que tardan años
en tener corridas comerciales, si es que acaso se estrenan; segundo, necesita realmente conocer que le interesa ver al público mexicano, la Edad de Oro
de nuestro cine se dio por algo y eso fue que había películas de
calidad en varios géneros que interesaban a varios mercados y; tercero,
necesita recordar que el cine es entretenimiento y escape, lo que menos
necesitamos es pagar más de cien pesos por persona para ir al cine a
ver en una pantallota aquello que vivimos en carne propia todos los
días. Por eso la gente prefiere la última de Marvel antes de ver una película mexicana que trata sobre narcotráfico, secuestro, corrupción, etc.
0 comentarios:
Publicar un comentario